Las peleas entre el presidente y la vice aumentan el sufrimiento de la gran mayoría de argentinos.

En medio de una realidad cada vez más dificultosa para la gente, nos vemos sorprendidos, una vez más, por la impericia y la negación de la realidad, a límites casi de lo absurdo, con la renuncia del Ministro Guzmán. No es la primera vez que se genera éste tipo de zozobra en el pueblo argentino, producto de la puja interna de poder cuando ha gobernado el peronismo, cuyas consecuencias la deberemos pagar todos los argentinos.

Pareciera que la ceguera los aleja de una realidad insoportable para todos los sectores: la inflación galopante que golpea día a día a los que menos tienen. La imposibilidad de planificar y prever cualquier actividad económica que promueva más inversiones. Las barreras para planificar la producción en base a las restricciones a la importación, la escasez de insumos y combustible y las desafiantes amenazas al sector productivo exportador para que estimulen los ingresos de divisas al país.

Los argentinos esperan otras respuestas de sus gobernantes. Que asuman y se pongan al frente con mayor responsabilidad en la resolución de la crisis. No son tiempos de especulaciones y de competencias menores. La situación es grave, pero puede ser peor aún si no se corrige rápidamente el rumbo.

El gobierno no acierta en el plano económico y ha consumido casi todo su capital político, en gran parte por las flaquezas de su propio frente y por el permanente desdén hacia las instituciones, acelerando abruptamente la pérdida de confianza. Sabemos los argentinos lo que significan cuando la política y la economía fracasan en una gestión de gobierno. La situación que vivimos no se resuelve ya con nuevos nombres de funcionarios. Es necesario consensuar urgente un plan económico con los principales actores de la vida política y económica del país para lograr una transición que traiga tranquilidad, paz social y económica.

 

COMITÉ PROVINCIAL DE LA UNION CIVICA RADICAL

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